En Pieza a pieza, Fabrizio Azara traslada a los participantes el mismo proceso creativo con el que construye sus esculturas: observar lo que otros descartarían y descubrir en ello la posibilidad de crear algo nuevo.
Sobre la mesa aparecen fragmentos de madera, pequeños hierros, tuercas y otros materiales recuperados. A partir de ahí comienza el juego: mirar, escoger, combinar, probar y transformar hasta construir una pieza propia.
El proceso creativo puede comenzar de diferentes maneras.
Podemos imaginar primero aquello que queremos construir y buscar después entre los materiales las formas y piezas que nos ayuden a hacerlo posible. O podemos hacer justo lo contrario: observar los materiales y dejar que sean sus formas las que nos sugieran qué quieren llegar a ser.
Una pieza de madera puede convertirse en una cabeza. Una tuerca, en un ojo. Un pequeño hierro puede ser una pata, una nariz o el comienzo de algo que todavía no sabemos nombrar.
En Pieza a pieza no existe un resultado correcto ni una obra que todos deban reproducir.
Cada participante observa los mismos materiales desde un lugar diferente y encuentra en ellos sus propias posibilidades. Cada mirada genera una solución distinta y cada construcción es única.
El taller pone así en juego la imaginación, la capacidad de observación y la búsqueda de soluciones creativas, dando valor tanto al proceso como al resultado final.
Pieza a pieza convierte la reutilización en una experiencia directa de creación.
Aquello que parecía haber perdido su utilidad vuelve a adquirir valor cuando lo miramos desde otro lugar. Los materiales se transforman, pero también nuestra forma de observarlos.
A través de la práctica, los participantes descubren que crear no siempre significa partir de algo nuevo: también podemos imaginar, transformar y construir a partir de aquello que ya existe.
Una invitación a mirar antes de desechar y a descubrir todo lo que puede esconderse en un simple montón de piezas.