DEL OBJETO DESECHADO A LA ESCULTURA
El proceso parte siempre de la observación.
No se trata de buscar materiales concretos para construir una idea previamente diseñada, sino también de permitir que sean los propios objetos —sus formas, texturas, colores y huellas de uso— los que sugieran aquello en lo que pueden convertirse. De este diálogo con los materiales surgieron once esculturas de arte reciclado, construidas exclusivamente a partir de elementos encontrados durante la estancia en Shanghai.
Cada pieza conserva, de alguna manera, la memoria de los objetos que la componen y del lugar donde fueron encontrados.
UNA EXPOSICIÓN CREADA EN EL PROPIO TERRITORIO
Tesoros de Shanghai comparte la filosofía de Encontrados, pero introduce una particularidad fundamental: la exposición no viajó hasta China; se creó allí desde cero.
El territorio proporcionó los materiales y condicionó el proceso creativo.
De esta manera, el proyecto demuestra que la pedagogía del objeto puede trasladarse a cualquier lugar sin necesidad de transportar sus materiales. Basta con detenerse, observar aquello que una ciudad desecha y preguntarse qué otras posibilidades puede contener.
Lo que para alguien ha dejado de tener valor puede convertirse, mediante la imaginación y la transformación artística, en un nuevo objeto cargado de significado.
Las piezas forman parte actualmente del universo de TBH (The Beast House) y pueden ser utilizadas o expuestas en sus diferentes espacios y establecimientos.
Tesoros de Shanghai se convierte así en una réplica de Encontrados nacida a miles de kilómetros de distancia, pero construida desde una misma mirada: observar antes de desechar, imaginar antes de sustituir y descubrir el valor que todavía permanece en aquello que aparentemente ya no sirve.